11
63
89
31
Aniversarios, cumpleaños,
referencias, así nuestra percepción del tiempo con números, siempre para
controlar lo incontrolable. Lo que sí: el tiempo siempre borrando y siempre
escribiendo. Y lo que escribe en este momento no da para alegrarse, aunque vos
podías alivianar las cosas. En once años te has evitado unos cuantos desastres,
pero como somos seres entre animal y superhombre, seguimos levantándonos por la
mañana. Este año tampoco se puede aplaudir mucho. Pero los tuyos están bien.
Aguantando. Me has pillado en un día apesadumbrado, pero no todo está mal, poco
a poco nos está llegando la luz, el calor, la conclusión de propósitos, planes
y perspectivas buenas.
Se dice que a los 11 años
se celebran las bodas de acero por la resistencia, la versatilidad y la dureza
de ese material aleado. Y si bien no es una unión que se celebra aquí, llega el
Primer de Mayo y pienso en nuestra relación y en lo que quedó. Ese día de
pensar en vos, es un momento bonito. Nuestro. Sigues moviéndome. Escribiéndome.
Como el acero, resistiendo al olvido por
tu luz, por tozuda yo, por haberte tenido con tanto amor; versátil, por tener
que vivir con tu legado, tu ser complejo, y dura, por el recuerdo sólido, firme
fuerte. Quizás sería bueno acerarnos un poco en estos tiempos. Alear nuestras
fuerzas y nuestras esperanzas. 11 años, mamá, seguimos tenaz evocándote.