Excuse-moi d'avoir tant tardé à te répondre, mais quand ta lettre est arrivée, j'étais au fond du jardin.
Alphonse Allais (1854-1905), lettre à Jules Renard, in Les Pensées, Paris, 1987.
Excuse-moi d'avoir tant tardé à te répondre, mais quand ta lettre est arrivée, j'étais au fond du jardin.
Alphonse Allais (1854-1905), lettre à Jules Renard, in Les Pensées, Paris, 1987.
Sentimental y acumuladora, lo soy un poco, aunque intento recuperarme. Al haber estudiado historia, la importancia de los papeles, documentos y cartas es fundamental para mí. Me río de mi mala fe. Esa es mi excusa.
Dejo entreverados en mi casa testimonios de lugares donde fui, postales, fotos; también, por supuesto, facturas, tarjetas, cualquier cosita que deje constancia de momentos que viví. Me gusta también encontrarlos al abrir un libro, un cuadernito. Y como pompas de jabón, aparecen recuerdos.
Soy incapaz de recordar nada. Padezco de una memoria deplorable, casi inexistente. Los nombres, las fechas, uhm, no, nada, casi nada. Por suerte, la tecnología tiene la capacidad de retener lo que mi cerebro no puede. Los archivos de los correos electrónicos y mis documentos inútiles, sin embargo, significativos, me llevan tal una máquina del tiempo a paisajes vividos y dibujados por un dato, una frase, un anuncio.
Cuando me agarra la locura de poner orden y tirar cachivaches, entonces me siento sobre la alfombra y viajo; eso me gusta.
9-07-2011 "En un viaje hacia el norte de Perú, paramos primero en esta ciudad tranquila (Trujillo), plana, ancha, agradable. Nos iremos a ver Huacas y las huellas arqueológicas de Chan Chan,[...]"
Ya no me acordaba de cómo se llamaban las ruinas. Y con una ola venida de no sé dónde, siento el calor seco del sol de invierno peruano ese día. Un sol espléndido, unas ruinas maravillosas, un lugar laberíntico, ocre, un cielo azul.
Sentir que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Qué febril la mirada, errante en las sombras
Te busca y te nombra...
11
63
89
31
Aniversarios, cumpleaños, referencias, así nuestra percepción del tiempo con números, siempre para controlar lo incontrolable.
El tiempo siempre borrando y siempre escribiendo.Y lo que escribe en este momento no da para alegrarse, aunque vos
podías alivianar las cosas. En once años te has evitado unos cuantos desastres,
pero como somos seres entre animal y superhombre, seguimos levantándonos por la
mañana. Este año tampoco se puede aplaudir mucho. Pero los tuyos están bien.
Aguantando. Me has pillado en un día apesadumbrado, pero no todo está mal, poco
a poco nos está llegando la luz, el calor, la conclusión de propósitos, planes
y perspectivas buenas.
Se dice que a los 11 años
se celebran las bodas de acero por la resistencia, la versatilidad y la dureza
de ese material aleado. Y si bien no es una unión que se celebra aquí, llega el
Primer de Mayo y pienso en nuestra relación y en lo que quedó. Ese día de
pensar en vos, es un momento bonito. Nuestro. Sigues moviéndome. Escribiéndome.
Como el acero, resistiendo al olvido por
tu luz, por tozuda yo, por haberte tenido con tanto amor; versátil, por tener
que vivir con tu legado, tu ser complejo, y dura, por el recuerdo sólido, firme
fuerte. Quizás sería bueno acerarnos un poco en estos tiempos. Alear nuestras
fuerzas y nuestras esperanzas. 11 años, mamá, seguimos tenaz evocándote.