lunes, 29 de julio de 2019
martes, 30 de abril de 2019
Éblouissement
Para Miguel
Parada en la negrura total, intento guardar algo de dignidad pasando una
mano materna sobre mi vestido, alisándolo, sintiendo mi cuerpo que no veo: algo
así como una caricia de apoyo a mi misma. Al mismo tiempo, intento respirar, estoy
en un especie de estado de choc, sorprendida por la falta de luz en el teatro,
por las tinieblas en mi alrededor, oscuridad que siento como una presencia física
que me limita en mi espacio y en mis movimientos. Sorprendida y nerviosa con un
foco puntual de 1000 volts (por lo menos) creando un haz de luz sobre mi cara y
cegándome por completo. Es un horror. Lógicamente,
sé que puedo moverme, pero estoy prisionera de esa luz intensa de la sala de espectáculo.
Ah no, esas son las cortinas, joder lorito. No veo nada. También me percato de que
me miran, los que hace unos días me pidieron que lea un texto para el espectáculo
de tango de mi academia y que me hicieron confianza. Es más, me hablan y me
piden que empiece a hablar, pero ya no se nada de nada, el texto no me lo conozco
y ni me gusta ya que no lo escribí y no lo entiendo del todo con su estilo
enrevesado. Además, nunca tuve memoria, ¿por qué habré aceptado ese compromiso
si no me tomé el tiempo para aprender el texto correctamente? Habré pensado que
podría leer, no puedo leer en estas condiciones. ¿Improvisar? Claro que yo
improviso todos los días con mi alumnos y puedo hablar cuatro horas seguidas
sin problema, pero aquí no veo a nadie y suelo sacar la energía de los que me
miran, necesito la mirada ajena para respirar. Respira, Inés. Estoy parada sobre el escenario
de un teatro en el ensayo general sabiendo que prontito vendrá gente a asistir
al espectáculo, a oírme y aquí estoy deslumbrada tal un zorrito perdido por el
camino de un bosque canadiense, por los faros de un auto salido de ninguna
parte Y sí, estoy hecha une renarde. La renarde, así la
llamaban a Pauline Julien, la cantante québécoise. Tan intensa ella, así como
yo en este momento con ganas de se apaguen las luces y pueda ver con quién hablo. Que le spectacle commence!
domingo, 31 de marzo de 2019
domingo, 10 de febrero de 2019
Le balcon
Mère des souvenirs, maîtresse des maîtresses,
Ô toi, tous mes plaisirs ! ô toi, tous mes devoirs !
Tu te rappelleras la beauté des caresses,
La douceur du foyer et le charme des soirs,
Mère des souvenirs, maîtresse des maîtresses !
Les soirs illuminés par l'ardeur du charbon,
Et les soirs au balcon, voilés de vapeurs roses.
Que ton sein m'était doux ! que ton cœur m'était bon !
Nous avons dit souvent d'impérissables choses
Les soirs illuminés par l'ardeur du charbon.
Que les soleils sont beaux dans les chaudes soirées !
Que l'espace est profond ! que le cœur est puissant !
En me penchant vers toi, reine des adorées,
Je croyais respirer le parfum de ton sang.
Que les soleils sont beaux dans les chaudes soirées !
La nuit s'épaississait ainsi qu'une cloison,
Et mes yeux dans le noir devinaient tes prunelles,
Et je buvais ton souffle, ô douceur ! ô poison !
Et tes pieds s'endormaient dans mes mains fraternelles.
La nuit s'épaississait ainsi qu'une cloison.
Je sais l'art d'évoquer les minutes heureuses,
Et revis mon passé blotti dans tes genoux.
Car à quoi bon chercher tes beautés langoureuses
Ailleurs qu'en ton cher corps et qu'en ton coeur si doux ?
Je sais l'art d'évoquer les minutes heureuses !
Ces serments, ces parfums, ces baisers infinis,
Renaîtront-il d'un gouffre interdit à nos sondes,
Comme montent au ciel les soleils rajeunis
Après s'être lavés au fond des mers profondes ?
- Ô serments ! ô parfums ! ô baisers infinis !
Ô toi, tous mes plaisirs ! ô toi, tous mes devoirs !
Tu te rappelleras la beauté des caresses,
La douceur du foyer et le charme des soirs,
Mère des souvenirs, maîtresse des maîtresses !
Les soirs illuminés par l'ardeur du charbon,
Et les soirs au balcon, voilés de vapeurs roses.
Que ton sein m'était doux ! que ton cœur m'était bon !
Nous avons dit souvent d'impérissables choses
Les soirs illuminés par l'ardeur du charbon.
Que les soleils sont beaux dans les chaudes soirées !
Que l'espace est profond ! que le cœur est puissant !
En me penchant vers toi, reine des adorées,
Je croyais respirer le parfum de ton sang.
Que les soleils sont beaux dans les chaudes soirées !
La nuit s'épaississait ainsi qu'une cloison,
Et mes yeux dans le noir devinaient tes prunelles,
Et je buvais ton souffle, ô douceur ! ô poison !
Et tes pieds s'endormaient dans mes mains fraternelles.
La nuit s'épaississait ainsi qu'une cloison.
Je sais l'art d'évoquer les minutes heureuses,
Et revis mon passé blotti dans tes genoux.
Car à quoi bon chercher tes beautés langoureuses
Ailleurs qu'en ton cher corps et qu'en ton coeur si doux ?
Je sais l'art d'évoquer les minutes heureuses !
Ces serments, ces parfums, ces baisers infinis,
Renaîtront-il d'un gouffre interdit à nos sondes,
Comme montent au ciel les soleils rajeunis
Après s'être lavés au fond des mers profondes ?
- Ô serments ! ô parfums ! ô baisers infinis !
domingo, 30 de diciembre de 2018
Fin de año
«Fosforece un mohín de sueños crueles. / Y el ciego que murió lleno de voces / de nieve. Y madrugar, poeta, nómada, / al crudísimo día de ser hombre.»
CÉSAR VALLEJO
CÉSAR VALLEJO
viernes, 28 de diciembre de 2018
Conversación en el trabajo
Suspira
Marie y me pregunta por qué el amor es tan complicado y yo levantando una ceja
y con una sonrisa de costado de preguntarle:
- ¿qué te anda
pasando?
- Nada, me
contesta, es que siempre es el mismo circo, o me quieren y yo no a ellos o me
gusta alguien y ni me da bolillas. Es más, siempre tuve relaciones con hombres
que no me querían del todo, siempre esperando que terminen por enamorarse de mí
(canturreo
la Habanera de la Bohema) ... Esta vez quería que me quiera alguien,
que me trate con respeto, con ternura, con ganas de estar conmigo, y entonces
surgió un chico que se enamoró.
-Eso suena
bien, ¿qué pasó?
-Nada, no
pasó nada, y eso que me mandaba poemas, regalos, delicadezas infinitas. Una
generosidad, una atención continua. Sabía lo que me gustaba comer, lo que no,
hacía un comentario sobre la ropa que me ponía, recordaba cada cosa que le
había contado. Y me ahogué. Quería salir corriendo. Tenía la impresión de que
espiaba cada gesto que hacía, quería controlar mi horario, mis idas y vueltas.
-Ya me
estás asustando.
-Me he
vuelto su única obsesión.
- ¡Me estás
contando una película con Glen Close!
-Te estoy
hablando en serio. Y vos te ríes de mí.
-Es que no
entiendo bien, ¿qué pasó al final?
-Nada te
digo. Cortamos. ¡Cortamos porque me quería demasiado!
-No,
cortaron porque vos no lo querías a él.
Nada más. No debés sentirte culpable. No te enamoraste eso es todo. Pero
como te gustaba la atención al principio... supongo, hasta que se puso pesado y no te gustó más.
- ¡Me voy a
quedar sola!
-Uh, ¡qué
complicado es tener 25 años, Nena!
viernes, 30 de noviembre de 2018
dancing 'por una cabeza'
La bailarina es magnífica. Además en ese punto mismo estuve en julio. A dos pasos del departamento donde me quedé. Bailar en Buenos Aires fue una maravilla, un gusto y un aprendizaje increíble.
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