sábado, 29 de marzo de 2008

Mañana torcida -II-

Imre Kertész

QUÉ ALEGRÍA VIVIR...

Qué alegría vivir
sintiéndote vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad transmisible es que camino
sin mis pasos, con otros
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser, por el que miro el mundo,
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y sé que también me quiere con su voz.
La vida - ¡qué transporte ya! -, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era solo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser de la no muerte.


Pedro Salinas



Mañana gloriosa de Marzo- I.

Empezando el día, pensando en vos



Por toda minha vida...

lunes, 17 de marzo de 2008

Llueve, sí hoy también

Quai des Brumes, Marcel Carné, 1938, (Le Havre)

Henri Cartier-Bresson, Derrière la Gare St-Lazare, 1932

L'Heure de tous, Arman, 1985

- Hola ¿dónde estás?
- Hola, te llamo desde la gare St-Lazare, estoy en un café en frente de los relojes.
-¿La estación de tren?
-Sí, entre las calles Roma, Londres, y Ámsterdam, no lejos de Budapest, Atenas... bueno yo no, pero ahí dejé el auto o sea que me acuerdo para no perderme después. Me fijé y me reí.
-¿Qué haces?
-A parte de canturrear a Barbara, nada, estoy tomando un café y luego voy al cine, "la primavera del cine", todos los filmes por 3,50... o sea...
-¿Tarareando? ¿Qué tarareas, Inés?
- "Je te téléphone/Près du métro Rome/Paris, sous la pluie/Me lasse et m'ennuie./La Seine est plus grise/Que la Tamise./Ce ciel de brouillard/Me fout le cafard.../Car il pleut toujours/Sur le Luxembourg./Y a d'autres jardins/Pour parler d'amour/ Y a la tour de Pise,/Mais je préfère Venise/Viens, fais tes bagages./On part en voyage", ¿la conoces?
-No, no la conozco, ... me gusta Barbara. ¿Llueve?
-Sí, como que no, llueve y llueve, garúa finita, ya sabes, ¿qué sería París sin la lluvia? Además ha llovido todos los días desde que empezó marzo, todo el tiempo no, pero todos los días sí, un poco, a veces con viento, a veces duchas, granizo, ay, París...
-Cierto, París gris, casi negro y blanco como en los clásicos del cine francés de la época de Jean Renoir y Carné...
-"T'as d'beaux yeux, tu sais", sin la iluminación de los faroles sobre el asfalto mojado, no sería tan lindo, la luz de la mirada de Michèle Morgan cuando dice: "embrasse-moi..."
-¿No era en El Havre la película? Eso es el norte del norte, cerca del Atlántico, donde siempre llueve, ¿no?
-Sos poco romántico, yo te hablo de París mojado, París llovizna, París mes de marzo y su mal carácter, y vos me das precisiones geográficas sobre una película que conozco bien, perfectamente si lo quieres saber... y ahora que me lo dices, sí, era en El Havre, bueno, da igual. Además de geografía también sé, sabelo: primero que El Havre no es el norte norte, es norte, ok, pero no norte norte, y luego aquí en París llueve tanto, bueno, casi tanto como en El Havre, un mínimo de 600 mm por año, un día sobre dos, esos son promedios, sí, aquí no llueve fuerte, sino que cae seguro...
-No te enojessss. Además te recuerdo que la que no es romántica eres tú. ¿Me invitabas de viaje con tu canción? ¿Me dabas cita? ¿Me llevas a Italia?
-Yo te llevo donde quieras. A cualquier parte: Tombuctú me daría igual, en Italia hay fuentes y sol... Yo soy solar, lo sabés.
-¿Tombuctú?, Qué buena idea: Inés y yo, sí, sí, podría ser...
-Estás loco. Lo que pasa es que vos sos loco.
-Pero me quieres, ¿no? loco y todo.
-Sí, te quiero, loco y todo. Bueno... antes de irnos en tren a Italia, podríamos ir al cine, ¿qué te parece? Y luego ir a tomar una cerveza por la St-Patrick's, es una tradición para mí.
-¡Oh!, claro, sí lo sé. Pero, Inés, al cine no llego... si armo mi maleta quizás llegue a Italia, te cuento que más me gustaría Tombuctú...
-Sos loco.
-Inés, en Tombuctú no llueve.
-Sos completamente loco.
-Soy loco pero te quiero.

martes, 11 de marzo de 2008

Aguas de Marzo

Alberto García Alix, fotógrafo español.


REFRANES

Una espiga es todo el trigo
Una pluma es un pájaro vivo y cantando
Un hombre de carne es un hombre de sueño
La verdad no se parte
El trueno proclama los hechos del relámpago
Una mujer soñada encarna siempre en una forma amada
El árbol dormido pronuncia verdes oráculos
El agua habla sin cesar y nunca se repite
En la balanza de unos párpados el sueño no pesa
En la balanza de una lengua que delira
Una lengua de mujer que dice sí a la vida
El ave del paraíso abre las alas
Como la marejada verde de marzo en el campo
Entre los años de sequía te abres paso
Nuestras miradas se cruzan se entrelazan
Tejen un transparente vestido de fuego
Una yedra dorada que te cubre
Alta y desnuda sonríes como la catedral el día del incendio
Con el mismo gesto de la lluvia en el trópico lo has arrasado todo
Los días harapientos caen a nuestros pies
No hay nada sino dos seres desnudos y abrazados
Un surtidor en el centro de la pieza
Manantiales que duermen con los ojos abiertos
Jardines de agua flores de agua piedras preciosas de agua
Verdes monarquías

La noche de jade gira lentamente sobre sí misma.

Octavio Paz

domingo, 2 de marzo de 2008

Los poderes de Emilia

Para Sophie Adèle, hermana melliza.


Su voz llena la casa de canto de pájaros y ruidos exóticos. Pasa, y como por encanto las paredes toman vida: se cubren de verdes y amarillos que aparecen en un despliegue de colores intensos; de la punta de sus deditos salen lianas, ramas enteras, que van enrollándose por los muebles: el paisaje se vuelve frondoso; en la cocina vibra la selva, ¿la oyen? se está riendo: las hojas espesas y húmedas se agitan con un ruido sordo, cargado, y regalan calor, el mismo calor que ofrecen sus ojos que lo mira todo, que lo cubre todo, bañando nuestro hogar de agua clara, fuerte y fresca, cayendo como cascada en el salón, por los pasillos y los cuartos, inundándolo todo. Sus pasos dejan flores abiertas, maduras, olorosas, y peces alocados contorneándolas en el piso del pasillo. Emilia, mi maga amazónica, tu carita de luna llena, tus ojos de cielo y de mar, tu boca deliciosa, colman el espacio de belleza salvaje, tu presencia salpica el invierno de alegría pura, de vida, mi vida, mi sol, mi niña, y cuando no estás solo se percibe el viento que se olvidó que Febrero terminó, y empezó Marzo, un mes feliz porque con él llegaste vos: feliz cumpleaños, hija.






No sabes a que punto tus hermanos te echaron de menos.