jueves, 3 de abril de 2008

Un baile para vos

Vengan chicas, vení Mari, dejá de joder en la cocina, lavamos luego, Poli, decile que lo llamas más tarde, ¡ya sé que es importante!, ¡che! que es fiesta, chicas, en el salón, ok, ok, mamá vos quedate ahí, no, Mari no te vayas, qué sí, qué sí: he terminado con la computadora, ya, sí, vení, como lo dijimos, ¡cómo que lo hagamos nosotras!, no, tontita, vení, vos también que lo hacés divino, vamos... Ya, bueno jem, Señoritas Negrete en posición: no hagas esa cara Mari, estoy poniendo la música: a la una, a las dos, mamá dejate de reír un momento, por favor, esperá, de nuevo: a la una, a las dos y ... tam-tam, tam-tam, tarararáram, tam-tam, tam-tam, tararará-rararará... Tam-tam...¡A bailar Charlestón! Mami, para vos:



¡Bien Mari! Con esas piernas largas que le robaste a mamá, Poli, Poli, esa expresión nena, qué bueno, y las manos, ¡sí, Poli!, bueno, por favor que tampoco es gimnasia. Y yo dando las vueltitas de caderas de la Ginger que me gustan tanto, ese culo hay que aprovecharlo... Mamá, aquí nos tenés bailando las tres como nos enseñaste vos... Feliz cumpleaños, mamá querida, pero para que lo sepas, como vos, nadie lo baila...


Te mando un beso, con mucho amor. Ya nos juntaremos pronto, ya verás. Estamos las tres pensando en vos, hoy.

Se dice de mí

La última vez que viniste a París pasamos horas divertidas las dos leyendo macanas y escuchando música, ¿te acordás de ésta? Qué bien lo pasamos, ¿no?



Musiquita para tu día...

domingo, 30 de marzo de 2008

Rojo que te amo rojo

Denme colores intensos, rojos, amarillos, verdes, por Dios... Y como nadie me los da, me los fui a buscar...



Maurice de Vlaminck, una de esas "fieras enjauladas".

sábado, 29 de marzo de 2008

Vuelo Nocturno

París, 1910, inundado de lluvia y por el Sena.

De repente apareció Antoine por la avenida d'Iéna hasta el puente del Alma y nos acompañó hasta África y por las riberas del Sena. Era principio de Febrero cuando celebrábamos mi cumpleaños, hace dos meses. Ese día París se juntó a Madrid y se podían oír los aviones militares, los bombardeos, sobre un pequeño hotel en el centro durante la guerra civil, ¿te acuerdas?, contabas vos. "Voyez-vous dans la vie, il n'y a pas de solutions. Il y a des forces en marche : il faut les créer, et les solutions les suivent." (Vol de Nuit), contaba yo. Saint Exupéry nos dejó solos un momento; el barullo de la guerra quedó atrás por la avenida parisina casi desierta, la huella de su avión de "L'Aéropostale" surcando los cielos entre Francia y Argentina, encima de nosotros. Nos dejó tiempo de comer pato y dar una vuelta por la figura cimbreante de Josefina; volvió más tarde, esa misma noche, y nos llevó hasta Etoile felices y empapados de lluvia de invierno. Era mi cumpleaños y caminábamos juntos fuera del mundo, por el mundo. Hoy es tu día, y esta noche se oyen los aviones partir, llegar, pasar por las estrellas y los miro desde abajo, desde mi balcón: falta muy poco para que aprenda a volar, y por allá arriba andaré, mientras tanto, te deseo un día feliz, un día bonito, un día lleno. Felicidades, amor. Feliz día.

Son cubano para dos

En Valpo tocaron música cubana y argentina para dos espectadores que disfrutaron de la suerte, de las melodías, tomando Pisco Sour, ahí por el cerro Alegre, una noche tardía de primavera chilena. Un regalo fue, y regalo quiero que vuelva a ser. Ahí va: Chan Chan...

Ascensor

Valparaíso, Chile

Conseguimos entrar en el ascensor un poco antes de que despegara, tu voz me dijo, Inés, entra, ven, y yo ya había dejado la tierra firme. Los tejados de Valparaíso bailaban multicolores delante de nuestros ojos, todo se mezclaba, estaba en el aire con un ángel, ingrávida, y deseé que esos segundos duraran y duraran, los dos por encima de la tierra, en el aire, arriba de la ciudad y pensé: ojalá seamos los únicos en este ascensor. No hablaste, sentí a tu lado sin embargo el calor de otro lenguaje; con los ojos pegados a la puerta lancé conjuros de bruja, pero no, entraron dos parejas y un niño. Me arreglé el pelo, me miraste, tus ojos se deslizaron sobre mi cuerpo, no, no estaríamos solos; se puso en marcha el funicular, una obra de otra época, con un ruido antiguo. Los dos juntos miramos afuera, volaban los pájaros, volaban las imágenes, volaba la imaginación, y allá quedó como un suspiro entre las nubes de un cielo azul, frente a un mar extenso y una ciudad loca.

Nacimiento

Gran vía, Madrid

Delante del portón de la pensión tus labios comían los míos, tus manos me recorrían como yo había recorrido las arterias de tu ciudad, del centro hasta Tetuán esa misma tarde de sol, con paso seguro pasando por el mercado de Maravillas, sentándome delante de un cine con nombre francés: tu ciudad tiene reflejos dorados, los he visto al comenzar el verano, de tu mano, por el oeste, por sus parques, con olor a mandarina en las manos. Será el polvo, será el viento, será la unión de colores y del amor, no sé, no importa; esa noche vos me besabas, me susurrabas palabras de amor, acorralados contra el portal por las voces de los últimos bares, con su marcha interminable. Y ahí entendí que Madrid era rock and roll, su tempo elevado, su energía real, los espacios amplios y sus rincones ventosos; y en cada rincón se podían oír nuestros pasos, rápidos, de amantes anhelantes. Madrid no duerme, o muy poco, casi nada, pero sabe hablar de amor. De mucho mucho amor, a whole lotta love: recuerdos y sueños.

Siempre hay un sueño que se despierta en Madrid. J. Sabina.