domingo, 9 de mayo de 2021

Cantando

Desde esta mañana una canción que me gusta bailar va rondando por mi cabeza incansablemente. Tomando el café, ojeando el teléfono para saludar a las primas, pensando en mis clases que no terminé de preparar, buscando la energía que me falta para prepararme ya que tengo cita un poco más tarde. Solo quiero cantar. Ya van tres o cuatro veces que la voy gritando por la casa, brazos abiertos delante de la ventana que muestra una primavera florescente. Ah si supiera cantar. Aquí se la canto con un airecito de vals criollo...

Yo no sé si es cariño el que siento,
Yo no sé si será una pasión,
Sólo sé que al no verte, una pena
Va rondando por mi corazón...
Yo no se que me han hecho tus ojos
Que al mirarme me matan de amor,
Yo no se que me han hecho tus labios
Que al besar mis labios, se olvida el dolor.
Tus ojos para mi
Son luces de ilusión,
Que alumbra la pasión
Que albergo para ti.
Tus ojos son destellos
Que van reflejando
Ternura y amor
Tus ojos son divinos.
Y me tienen preso
En su alrededor
Tus ojos para mí
Son el reflejo fiel.
De un alma que al querer
Querrá con frenesí
Tus ojos para mí serán
La luz de mi camino
Que con fe me guiarán
Por un sendero
De esperanzas y esplendor
Porque tus ojos son, mi amor!









lunes, 3 de mayo de 2021

¿El mar?

 « Bleu, c'est la liberté, l'histoire du prix que nous payons pour elle. À quel point sommes-nous vraiment libres ? »

— Krzysztof Kieślowski

El cielo sigue celeste

 “156. Why is the sky blue? -A fair enough question, and one I have learned the answer to several times. Yet every time I try to explain it to someone or remember it to myself, it eludes me. Now I like to remember the question alone, as it reminds me that my mind is essentially a sieve, that I am mortal.


157. The part I do remember: that the blue of the sky depends on the darkness of empty space behind it. As one optics journal puts it, "The color of any planetary atmosphere viewed against the black of space and illuminated by a sunlike star will also be blue." In which case blue is something of an ecstatic accident produced by void and fire.”
― Maggie Nelson, Bluets

sábado, 1 de mayo de 2021

6 años

 






Me pasa en estos tiempos raros de confinamiento que me desubique en el tiempo por estar mirando perpetuamente una pantalla, lejos de lo que se llamaba la vida social, los otros, a mil lenguas del trabajo, de los alumnos, de la vida normal, de las milongas que desaparecieron, ¿será? o quizás por estar en la calle sola respirando profundo sin prestarle atención a nada ni a nadie, solo en el tironeo de mis piernas. Entonces levanto la cabeza y pienso ¿cuándo fue?

¿Cuándo fue? ¿Antes o después?

El primero de mayo 2015 se volvió la fecha referencia en mi vida. Mi antes y mi después. El hito temporal con el que mido el curso extraño de los acontecimientos que forman esta existencia caótica, en muchas cosas fallada, sin embargo feliz que es la mía.

Antes estabas presente, atenta, viva, conversadora y enterada; después es una vida sin vos, sin tu voz, tus comentarios, tu mirada, sin que sepas, mamá. Cosas ocurren y no te enteras. El dolor de tu partida se está reubicando en mi corazón. Aprendí a sobrellevar tu ausencia. Poco a poco. Ahora, algo me falta y me apena todavía dolorosamente. Es una estupidez quizás, pero madre, antes hablábamos en español todos los días: compartíamos los más mínimos detalles de nuestros sucesos más banales por teléfono y repito: todos los días. Eras mi unión con mi origen, mi ser profundo, mi equilibrio, mi lengua, mi infancia, mi consciencia. Eso, me sigue faltando ese lazo tan transcendente.

Antes era otra persona. Una persona que te tenía a vos.

Primero de mayo 2021. Otra vida. Otra cosa. Otro mundo, madre. Ya nada es igual. Sin embargo, date cuenta de que sin querer me seguís ayudando, guiando, situando como antes. Ahí estás parada en el medio de mi memoria y en mi cabeza como una brújula del tiempo. Dándome la hora justa al entrar en el último trecho de mi vida. Ya orientada y pensando en vos.

viernes, 23 de abril de 2021

Celeste el cielo, celeste el mar

 


Imperceptiblemente, el color celeste se inmiscuyó entre mis cosas, metiéndose en la ropa, un trapo a la vez.  No es un color que use habitualmente. Ni mucho menos. Me gustan los colores oscuros propios a mi generación (pre punk, casi punk y post punk). Colores saturados, opacos, sobrios. Me gusta el color gris elegante y fino, el negro ‘incontournable'; el verde oscuro, verde bosque; también el color burdeos, rico, vibrante, profundo. Sin embargo, necesitando luz después de un invierno largo y encerrado me probé un suéter celeste y sin que lo quisiera, tuve que admitir que mi cara resplandecía, el pelo oscuro resaltaba con ese color pastel y totalmente extraño para mí. Pasa una vez, pensé. Pero un par de zapatos cómodos integraron la colección de zapatillas para caminar. Los más acolchonados son los celestes. Los que encuentro sin buscar. Hay más, un par de pantalones gris y celeste vinieron revolucionar los ineludibles pantalones negros.   Resulta que esta mañana, debo darme cuenta que entre casi toda mi ropa, el color que domina es el azul cielo. Qué me estará pasando en la vejez? Con que no termine con babero rosa, todo bien.

domingo, 11 de abril de 2021

Paredón

 

Tras una larga bajada hacia el canal, hago luego unos kilómetros más hasta Lachine,  hacia el oeste de la isla, el parque de las estatuas, sin pensar, pedaleando como lo hago todos los días, mi circuito habitual. Ensimismada.  Lo hago porque no paro de pedalear, no hay coches, no hay obstáculos ni semáforos . No hay casi nadie. Me gusta salir por la hora y media que me exige el recorrido y llego a casa después de subir  tres cuestas: me siento como una heroína. Hoy sin embargo, hubo un cambio al programa. Estos días por el calor y el sol hay mucha gente en mi camino. Vieron como lo hice mío. Es mi circuito. No suele haber nunca nadie y estos días por ser primavera, se amontonan los ciclistas. Algunos con todos el  tralalá, pantalones cortos de latex, gafas negras, zapatos especiales. También familias.  Suspiro, no importa, no tengo prisa, disfruto del recorrido y ya está. Algo sin embargo me llama la atención. La gente que llegaba en dirección opuesta parecía exasperada, cansada. Me imaginé que era gente que salía solo los domingos. Me sentí fuerte, en control, pedaleando con facilidad y pensando que mi entrenamiento me servía para no sufrir. Pero estaba equivocada. Llegué al parque René-Lévesque, di una vuelta para regresar al este. Y me doy cuenta que sopla el viento. Un viento fuerte, ruidoso, forzudo. Un viento que me obligó a luchar, trabajar, que me pareció incómodo, desagradable.  Nunca me había tocado viento más fuerte. Me dolían las rodillas del esfuerzo. Tuve que pedalear con rabia contra una pared antipática. Recordé mis vanidosas suposiciones de buena forma, recordé esa sonrisa presuntuosa que les mandé a mis compadres ciclistas, y seguí pedaleando en silencio concentrada con ganas de llegar a casa.

MH

 Boca que arrastra mi boca:

boca que me has arrastrado:

boca que vienes de lejos

a iluminarme de rayos.


Alba que das a mis noches

un resplandor rojo y blanco.

Boca poblada de bocas:

pájaro lleno de pájaros.

Canción que vuelve las alas

hacia arriba y hacia abajo.

Muerte reducida a besos,

a sed de morir despacio,

das a la grama sangrante

dos fúlgidos aletazos.

El labio de arriba el cielo

y la tierra el otro labio.


Beso que rueda en la sombra:

beso que viene rodando

desde el primer cementerio

hasta los últimos astros.

Astro que tiene tu boca

enmudecido y cerrado

hasta que un roce celeste

hace que vibren sus párpados.


Beso que va a un porvenir

de muchachas y muchachos,

que no dejarán desiertos

ni las calles ni los campos.


¡Cuánta boca enterrada,

sin boca, desenterramos!


Beso en tu boca por ellos,

brindo en tu boca por tantos

que cayeron sobre el vino

de los amorosos vasos.

Hoy son recuerdos, recuerdos,

besos distantes y amargos.


Hundo en tu boca mi vida,

oigo rumores de espacios,

y el infinito parece

que sobre mí se ha volcado.


He de volverte a besar,

he de volver, hundo, caigo,

mientras descienden los siglos

hacia los hondos barrancos

como una febril nevada

de besos y enamorados.


Boca que desenterraste

el amanecer más claro

con tu lengua. Tres palabras,

tres fuegos has heredado:

vida, muerte, amor. Ahí quedan

escritos sobre tus labios.