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domingo, 9 de marzo de 2025

Antipática

 -Creo que lo voy a dejar.

-Uy, pero me parecía a mí que estaban bien, ¿hace cuanto ya: un año, dos?

-Sí, sí, nos va bien, pero ...

-Pero ¿qué? Piénsalo antes de hacer macanas.

-Empecé a notarle los defectos.

-Todos los tenemos.

-Sí, pero sus cualidades compensaban sus defectos, y ahora sus defectos resaltan más que sus cualidades.

-Lo conozco poco, pero me parece un tipo compañero, amable, fiel, recto, con un alto sentido de la justicia.

-Sí, es verdad, todas esas cosas son verdad, es más, no es ni egoísta, ni cruel, ni irresponsable, esas cosas feas. Todo lo contrario. Es un hombre tranquilo y muy bien, trabajador…

-¿Entonces?

-Me aburro.

-¡Ah!

-Y, sí.

-Oh, ¡sos de terror vos! ¿no?

-Ya.




jueves, 13 de febrero de 2025

la foto


La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo (Jean-Louis Barault)


Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas. (Katherine Hepburn)



-Laura, tienes cara de que te han dado un mordisco. ¿Qué te pasa?

-He tenido que sacarme una foto para un pasaporte.

-¿Y?

-No podía sonreír, tuve que ponerme el pelo detrás de las orejas… tomar un aire solemne.

-¿Y?

-Cómo que ¡y!, ¿qué dices?, salió la foto y parezco una convicta con cara de amargada, una escapada de Alcatraz triste.

-¡Qué exagerada!

-La vejez, amiga, la vejez… Sin poder sonreír, sin poder arreglarme y esconderme con el pelo, veo esa cara alargada y patética, parezco un retrato del Greco.

-Estás muy bien, no digas macanas.

-La dureza de la expresión me asustó. Pero, no es solo eso. La vejez, niña, … al salir de la tienda, me puse el gorro, la bufanda, me cerré el tapado hasta el mentón. Me puse los guantes. En la calle, habían salido del colegio un grupito de chicas con uniforme y tenían la falda enroscada para que se les vean las piernas, el abrigo abierto, sin gorro. Caminaban alegres. Pasé al lado como un Yeti apretujada de ropas: una verdadera salchicha nórdica. Había estado tentada de ponerme las suelas antideslizantes que tengo para el hielo… y me acordé de que todavía no tenía 65 años… No, si no te digo, la vejez. Estoy hecha un mamarracho. Cara patética y carácter aprensivo. Uf

-Sos precavida.

-Qué precavida ni que mierda, soy vieja y tengo que aceptarlo. Ahora, lo que tengo que hacer es intentar envejecer con más elegancia.

-¿Y eso? ¿Te vas a abrir el abrigo en la calle?

-No, tontita.

-¿Te vas a rodear de gente mayor para que te digan lo bien que estás?

-Tampoco.

-Entonces, ¿qué?

-Me voy a quitar los lentes de contacto, eso de ver la realidad está sobrevalorado. Sin los lentes de contacto, todo está preferible, la gente más bonita y la memoria a buen uso. Además, no pararé de sonreír, está clarísimo que quedo mucho mejor.

-Ya, más loca que la mierda, vos, ¿no?

Y sí, ya se sabe.


miércoles, 1 de diciembre de 2021

Desde el pasillo le grité, uy qué mala...

 

Sus cartas empiezan por la primera frase de los distintos capítulos del libro que me prestó y del cual me habló con un entusiasmo infantil muy poquito tiempo después de que nos hayamos conocido. Un buen libro por otra parte. Pretendía establecer un código secreto entre nosotros. Pero me reí tan fuerte que casi se enoja. Le pregunté: ¿recordame tu edad?

¿Uy, por qué te reíste? Supongo que quería establecer intimidad y vos te reís. A mí me parece algo simpático.

Vos sos totalmente literaria, pero yo no, pibita. Por favor. Sabes que me dijo cuando le dije que no creía que nuestra historia funcionaría.

¿Qué?

Me dijo que la separación formaba parte de una historia de amor.

Mi amiga seguía riendo tan fuerte que no se dio cuenta que me me había ido de su aula y desde el pasillo le grité nuevamente, ¡ uy qué mala, che !