sábado, 10 de octubre de 2026

Dégénérescence

 



Un poco más allá de mi escritorio a través de la ventana, hay un gran arce plateado. Su corteza se desprende y las ramas altas, sin savia, se deshojan un poco. Sus ramas quebradizas me indican que ya tiene sus añitos. Aunque todavía siga fuerte, me gusta imaginar que tiene la edad de mi casa, cerca, cerquísima, de cien años. Desde que vivo aquí, tiene sus épocas buenas y otras malas. Este otoño tiene buen aspecto, para su edad, por supuesto.

El envejecimiento del árbol, de arriba para abajo, se parece al mío. Me río, sí, de arriba a abajo. Ya hace tiempo que mis ojos no sirven para nada. No quiero ni pensar en mis oídos o en mis articulaciones; tengo una rodilla rota que me impide ser la saltimbanqui que creo ser. Y lo demás, y lo demás, ay. Me aterra pensar que la memoria se va por las ramas. La falta de enfoque, la lentitud, la concentración diluida. Todo me indica que estoy en la pendiente, cuesta abajo.

Sin embargo, este otoño, me siento tranquila, menos ansiosa que en mi estado natural. Lo que viene, viene, lo que se va, se va; ando algo más filosófica, menos intensa, sobre todo. Bastante alegre a pesar de la vida.

Al igual que mi árbol, me veo convirtiéndome en refugio para mis seres queridos, hijos y amigos, mis raíces transportando lo poco de bueno que puedo rescatar y compartir. En cuanto me siento a corregir sobre este escritorio y levanto los ojos, siento una afinidad cómplice con mi tronco verde y gris. Un viejo amigo.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Es verdad

Excuse-moi d'avoir tant tardé à te répondre, mais quand ta lettre est arrivée, j'étais au fond du jardin.







 


Alphonse Allais (1854-1905), lettre à Jules Renard,  in Les Pensées, Paris, 1987.

martes, 21 de julio de 2026

Estrellas y fantasmas

[...] Fuselli decía que muchas de las estrellas que brillan en el cielo en realidad se extinguieron hace millones de años y que lo que vemos es la luz que aún viaja por el espacio. Sostenía que las personas también emiten una radiación y que, después de muertas, esa radiación sigue llegando hasta los vivos como la luz de las estrellas muertas, y que eso son los fantasmas. [...]
Ernesto Mallo ( El Policía Descalzo de la Plaza San Martín)

sábado, 27 de junio de 2026

Jalones del tiempo, trastos

Sentimental y acumuladora, lo soy un poco, aunque intento recuperarme. Al haber estudiado historia, la importancia de los papeles, documentos y cartas es fundamental para mí. Me río de mi mala fe. Esa es mi excusa. 

Dejo entreverados en mi casa testimonios de lugares donde fui, postales, fotos; también, por supuesto, facturas, tarjetas, cualquier cosita que deje constancia de momentos que viví. Me gusta también encontrarlos al abrir un libro, un cuadernito. Y como pompas de jabón, aparecen recuerdos. 

Soy incapaz de recordar nada. Padezco de una memoria deplorable, casi inexistente. Los nombres, las fechas, uhm, no, nada, casi nada. Por suerte, la tecnología tiene la capacidad de retener lo que mi cerebro no puede. Los archivos de los correos electrónicos y mis documentos inútiles, sin embargo, significativos, me llevan tal una máquina del tiempo a paisajes vividos y dibujados por un dato, una frase, un anuncio.

Cuando me agarra la locura de poner orden y tirar cachivaches, entonces me siento sobre la alfombra  y viajo; eso me gusta.

9-07-2011 "En un viaje hacia el norte de Perú, paramos primero en esta ciudad tranquila (Trujillo), plana, ancha, agradable. Nos iremos a ver Huacas y las huellas arqueológicas de Chan Chan,[...]"

Ya no me acordaba de cómo se llamaban las ruinas. Y con una ola venida de no sé dónde, siento el calor seco del sol de invierno peruano ese día. Un sol espléndido, unas ruinas maravillosas, un lugar laberíntico, ocre, un cielo azul. 





Una factura del 2005: reparaciones del auto Toyota que teníamos en Francia. Ni sabía que había sido una Avensis Línea Luna, creo que nunca lo supe, ya que los autos me importan poco. Me interroga la policía y voy a la cárcel, directamente.



Myriam y Vincent me mandaron una nota por la muerte de mi madre. Unas palabras de pésame sentidas, hermosas. No lo recordaba. No sabía ni de qué se habían enterado. No sé cómo viaja la información de un lado al otro del planeta.

Me levanto ya que  pasan las horas y solo he abierto un cajón de nada. Cierro el cajón al haber tirado un borrador, unos cacharros, nada más, sintiéndome muy afligida por mi total ineficiencia. Mi memoria desparramada entre mil cositas, sin funcionar donde debería. Un museo para reconstruir eventos de mi frágil vida, ya que no almaceno gran cosa.








sábado, 13 de junio de 2026

20 años


Sentir que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Qué febril la mirada, errante en las sombras
Te busca y te nombra...

viernes, 1 de mayo de 2026

11 años : acero

 





11

63

89

31 

 

Aniversarios, cumpleaños, referencias, así nuestra percepción del tiempo con números, siempre para controlar lo incontrolable.  

El tiempo siempre borrando y siempre escribiendo.Y lo que escribe en este momento no da para alegrarse, aunque vos podías alivianar las cosas. En once años te has evitado unos cuantos desastres, pero como somos seres entre animal y superhombre, seguimos levantándonos por la mañana. Este año tampoco se puede aplaudir mucho. Pero los tuyos están bien. Aguantando. Me has pillado en un día apesadumbrado, pero no todo está mal, poco a poco nos está llegando la luz, el calor, la conclusión de propósitos, planes y perspectivas buenas.


Se dice que a los 11 años se celebran las bodas de acero por la resistencia, la versatilidad y la dureza de ese material aleado. Y si bien no es una unión que se celebra aquí, llega el Primer de Mayo y pienso en nuestra relación y en lo que quedó. Ese día de pensar en vos, es un momento bonito. Nuestro. Sigues moviéndome. Escribiéndome.  Como el acero, resistiendo al olvido por tu luz, por tozuda yo, por haberte tenido con tanto amor; versátil, por tener que vivir con tu legado, tu ser complejo, y dura, por el recuerdo sólido, firme fuerte. Quizás sería bueno acerarnos un poco en estos tiempos. Alear nuestras fuerzas y nuestras esperanzas. 11 años, mamá, seguimos tenaz evocándote.

 

domingo, 1 de marzo de 2026

Juan Gelman

 

Estoy sentado como un inválido en el desierto de mi deseo de ti.
Me he acostumbrado a beber la noche lentamente,
porque sé que la habitas, no importa dónde,
poblándola de sueños.
El viento de la noche abate estrellas temblorosas en
mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables
de tu pelo.
En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste
y a veces les daría la libertad que exigen
para volver a ti, con el helado filo del cuchillo.
Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva
en mí, que si me muero a ti te moriría.
Juan Gelman.

sábado, 17 de enero de 2026

Rotura

Soy una rodilla. Está presente cuando abro los ojos, levanto las manos, enderezo el cuerpo, me siento, me doy la vuelta hacia el pizarrón, hablo con los colegas, alumnos o cuando camino sola por las calles. Soy una rodilla, siempre ahí como un sol en el medio de mi cuerpo palpitando. Es imposible ignorarla. Los músculos cercándola, tensos, dolorosos, acechando cualquier movimiento, sujetando mi atención, mi respiración desde hace meses. Soy una rodilla, ya no tengo cuerpo.

¿Como estás, Inés?

¿Yo? Estoy fémur, tibia, rótulo, peroné, ligamentos, meniscos, ay, sí, sí estoy menisco desgarrado.

¿Y qué?

Y, eso.


domingo, 16 de noviembre de 2025

domingo, 1 de junio de 2025

Du coin de l'oeil

 ¿Qué es eso que brilla?

El piso gris me confunde.

A ver, ¡oh, es un ganchito de papel!, un clip metálico en el piso. ¡Tan chiquitito y abandonado!

Las cosas se me pierden, es algo que domino, casi profesional; soy proclive a sufrir pequeños olvidos, a concentrarme en un pensamiento y dejar que las manos realicen acciones inconexas; la atención la tengo en mil cosas y en absoluto en la ejecución de una tarea, eso es seguro. Vivo en mi cabeza sin mirar el exterior. Además, con la vista cada vez peor, eso de desprenderme del mundo externo, está más normal que nunca. He visto en alguna parte que la gente pasa todos los días diez minutos buscando cosas.  También, he leído que podría ser genético, joder lorito, algunos distraídos seríamos del T y otros de C. Por mi parte, pienso que…

¿Qué estará haciendo ahí? ¿Cómo se habrá caído? ¿Se habrá pegado a la suela de un zapato?, pero entonces, ¿por qué tan alejado en esa esquina? Al hacer un gesto con los brazos, ¿habrá saltado de un bolsillo?; al abrir un bolso, se ¿habrá escapado como la Reina Batata? La persona lo tendría en las manos y distraída, se le habrá deslizado. ¿Cuánto tiempo hará que esté ahí perdido, ajeno a su función, entreverado entre la mugre del suelo y del color del piso? Pienso también que una persona se habrá puesto a leer, desprendiendo sin querer el clip que se cayó al piso y …

Aunque discreto y pequeño, yo lo vi y lo estoy observando, y ahora pensado en su recorrido, calculando posibilidades.

Me intriga ese clip tan fuera de lugar. Observo el piso, es lo único que esté en ese piso que deben limpiar a menudo.

-Oiga, ¿falta mucho?

-No, no, ya salgo


Souvenir


domingo, 4 de mayo de 2025

Le pont Monk

 Por mi profesión, suelo tener todo planeado, entonces  a veces, en un acto de rebeldía, me voy por las ramas, literalmente, solo para probar en sentido opuesto, por sopetón, el desbarajuste de las posibilidades. Me dejo guiar por la luz, el viento, un crujido que me aparece como una puerta inesperada y oportuna. 

No soy aventurera, me falta tiempo para eso, sino que curiosa sí, eso sí. Entonces, una que otra vez, me meto y veo. Tampoco soy muy espontanea, el impulso me parece a veces sobrevalorado. No obstante, la otra noche, en el cruce de dos caminos, con un cielo poco iluminado, por el canal, giro de repente a la izquierda en vez de la derecha que sería el camino correcto. No sé que me pasó. 

En mi bicicleta, sin luz delantera, me puse a pedalear alejándome de mi casa hacia un camino intuido más que elegido. Por una salida desconocida, me adelanto, me equivoco, luego creo reconocer el oeste sombrío de mi barrio, respiro lentamente y subo una calle empinada. La bici hace un ruido sospechoso, me bajo, miro en mi entorno y me encuentro delante de una puerta iluminada debajo de unas escaleras estrechas. Pasan por mi lado dos jóvenes y entran. Aparco la bici, abro la puerta y me encuentro en una sala grande con mesas de maderas grandes estilo picnic con manteles de plástico y delante de todas ellas, un escenario pequeño donde toca una banda de hillbilly blues. Unos cuantos muchachas y muchachos aparentemente anglófonos bailan con coreografías bien ensayadas, el ambiente tiene un aire de otro tiempo, no sé bien donde estoy. Me siento a una mesa del fondo para no molestar y en ese momento uno de los músicos se pone a cantar. La sensación de haber regresado hacia los años 70 es fuerte. Las lucecitas de color verde, rojo y amarillo parpadeando a lo largo del bar de madera, las sillas altas recubiertas de un material sintético y pegajoso. Las cortinas rojas pesadas, no sé, de hoy, no era el lugar.

Me quedé un momento a contemplar y escuchar, luego, ya era tarde, luego más ubicada, pude regresar a mi casa. En realidad, no estaba lejos totalmente, sino que lo vivido me pareció un viaje inesperado.




jueves, 1 de mayo de 2025

10 años


Madre de abril que te moriste en mayo. Volvió mayo,  volvió el otoño allá en los tucumanes, lluvioso, me entero y una primavera caprichosa aquí, cerca de tu canal.  Todo vuelve y sin embargo tu voz, tu atención, tu risa, tu humor, tu conversación, tus indignaciones, tus temores, tu amistad indefectible, tu amor por nosotras, redondo, honesto, incontestable, no vuelve : se transforma; se incorpora a mi cuerpo, a mis mañas, a mis gestos, a mis palabras. Estás cada vez más dentro de mí que en el recuerdo. Con esa cara mía que es de la mi padre, me estoy pareciendo a vos, cada vez más. Lo veo en mi boca y en la mirada.

Diez años de crecer para los hijos míos. Están hermosos, felices, estarías encantada con ellos. Diez años de tranquilidad para mí. Diez años de cambios para Paulina, y otro diez más desastrosos para el mundo que siempre fue una porquería. Ahora lo noto más. Diez años y sigo pensando lo lindo que sería  conversar una vez más de todo y de nada como lo hacíamos siempre, hablar con vos.

domingo, 9 de marzo de 2025

Antipática

 -Creo que lo voy a dejar.

-Uy, pero me parecía a mí que estaban bien, ¿hace cuanto ya: un año, dos?

-Sí, sí, nos va bien, pero ...

-Pero ¿qué? Piénsalo antes de hacer macanas.

-Empecé a notarle los defectos.

-Todos los tenemos.

-Sí, pero sus cualidades compensaban sus defectos, y ahora sus defectos resaltan más que sus cualidades.

-Lo conozco poco, pero me parece un tipo compañero, amable, fiel, recto, con un alto sentido de la justicia.

-Sí, es verdad, todas esas cosas son verdad, es más, no es ni egoísta, ni cruel, ni irresponsable, esas cosas feas. Todo lo contrario. Es un hombre tranquilo y muy bien, trabajador…

-¿Entonces?

-Me aburro.

-¡Ah!

-Y, sí.

-Oh, ¡sos de terror vos! ¿no?

-Ya.




sábado, 8 de marzo de 2025

Tournicoton

 El universo está lleno de magia y espera, pacientemente, que nuestra inteligencia se afine. Así es, lo creo y lo vivo.

Me suelen pasar las cosas de forma abultada, me explico: no me llaman por varios días y cuando digo varios… de repente, suena el teléfono y es mi hermana, al mismo tiempo suena un bip alertándome que hay dos personas en la línea, ¿otra persona? ¿de verdad?, y sí, y ahí no se acaba: aparece un texto de mi hijo, para terminar con esto en el Facebook me mandan un video. En un espacio de 15 minutos he recibido las comunicaciones de las dos próximas semanas y cuando digo dos… Así como la nieve que cayó aquí: la cantidad de medio invierno en dos días. ¿Es de extrañarse, no es cierto? Me regalan para mi cumple un jabón, es un ejemplo, pasa que sé que recibiré ese año varios jabones. Concurrencia de intenciones.  Me llega una factura, ay, ay, ay, ese día tendré que pagar un montón de otras cosas.  Y no piensen que es porque empieza el mes, y es normal que se paguen las facturas, no, pasa que ese día se amontonaron la cosas, eso es. Yo lo llamo conspiración cósmica. El cielo conspira, sí señor, me llueven las cosas, un día es comunicación, el otro es finanzas, el otro se atropellan las citas, convocaciones, a veces es el silencio. Nadie viene, nadie me llama, etc. Ni hablar de los accidentes. Vivo bajo un cielo caprichoso. Las energías inestables, excéntricas, desproporcionadas. Pensaba que siempre era molesto, pero no siempre.

1.      Bajando la calle Saint Laurent desde el estudio de tango hacia la calle Mont-Royal, paso por unas tiendas donde diviso un local con ventanales, un lugar agradable donde se ve a personas haciendo cerámica agachados sobre un torno, las manos en la arcilla. Pensé que le gustaría a Charlie.

2.      En el momento que llegué a la milonga solo cuatro bailarines estaban allí. Me voy o espero. Será el cumpleaños de varios me anuncian. Mucho he caminado o sea que me quedo; bailo con un desconocido, me cuenta que es ceramista.

3.      Ya sé, para el cumpleaños de Charlie, lo inscribo en un taller de cerámica, le va a gustar.

4.      Charlie, ¿te gustaría participar en una clase de iniciación al torno de alfarero conmigo. ¡Oh, me dice, siempre he querido hacerlo!

5.      Llamo a varios lugares, uno de ellos tiene una fecha que nos conviene. ¡Adivinen! Es el local divisado unos días antes por casualidad.

6.      Ya, vivan los bultos, las conspiraciones, la magia, los vínculos misteriosos que no se entienden. A tornear iremos.