

Estas fotos fueron tomadas con mi teléfono. Imaginense lo que hubiera quedado con una máquina de fotos de verdad. A que es bello, ¿no?

CAPÍTULO PRIMERO
En octubre del 1962 durante trece días Estados Unidos y la Unión Soviética se calentaron tanto que el son cubano no pudo más que cantar a capella. La crisis de los misiles tuvo el mundo en alerta, los diarios con palabras drámaticas, negociaciones secretas, promesas. El trato: la Unión Soviética retiraba los misiles de Cuba si USA se comprometía a no invadir la isla y retiraba los misiles de mediano alcance de sus bases en Turquía. El mundo a punto de estallar.


Cannery Row. Tenía 18 años cuando me regalaron el libro, una copia usada, vieja, original de 1945, la tapa amarilla, dura, me había llamado la atención y hecho gracia; adentro tiene dos dedicatorias, una del año 1962, y la otra del 1981. Nunca sabrá aquel novio mío, con prisa ese día por haberse olvidado de mi cumpleaños, cuán precioso fue su regalo para mí. Mon premier grand amour. Me contó que lo había encontrado en una tienda de libros de segunda mano, viniendo a mi casa. Sabía que me gustaba el autor. Lo pagó $1. 50, éramos estudiantes y pobres, me lo regaló con mucho cariño y algo de alivio al verme tan contenta con el presente. Cannery Row es una novela dulce amarga sobre los habitantes de esa localidad pesquera, personajes pintorescos, a veces conmovedores, un "doc" que recoge bichitos marinos y sueña con licuados de helado y cerveza... Un chino que no duerme y atiende su local... Las chicas de la casa de putas... Dora, Franckie...Mack..., un librito de retratos, de momentos de vida, de gente sencilla, en California, que trata de sobrevivir. Fue el primer Steinbeck que leí en inglés, los otros eran traducciones, descubrí con él la belleza de su lengua inglesa, la asperidad de las frases, su fuerza poética, su vocabulario fecundo y rebosante. Steinbeck un gran autor americano. Un descubrimiento que no he de olvidar. Un libro que me siguió por todas partes, y que con su tapa mostaza en mi biblioteca sobresalía e invitaba a recordar.